
La Congregación
Su misión en el mundo es: Contemplar, vivir y anunciar al mundo el amor de Dios encarnado en Jesús.
-
Contemplar:
El amor de Dios a partir de una experiencia religiosa profunda, especialmente en la celebración eucarística y en la adoración contemplativa; participar de los sentimientos de Jesús ante el padre y ante el mundo, en un proceso de conversión continua.
-
Vivir:
El amor de Dios, especialmente por una vida de fraternidad intensa, con sencillez y espíritu de familia, abiertos a todos los pueblos.
-
Anunciar:
El amor de Dios mediante la misión evangelizadora y reparadora, especialmente en medio de los marginados, los afligidos y los que no conocen el evangelio, buscando transformar el corazón humano y construyendo un mundo más justo en solidaridad con los pobres.
-
Una congregación religiosa:
sus miembros se consagran a Dios mediante votos públicos de pobreza, castidad y obediencia, para vivir la misma “forma de vida” de Jesús, compartiendo la vida fraterna.
-
Una congregación apostólica:
la actividad apostólica -pastoral, misionera, educativa o social- es el sello de su servicio a la iglesia y el mundo.
-
Una congregación de hermanos y hermanas:
religiosos y religiosas SS.CC. constituyen una sola congregación, con un solo carisma, una sola misión y una sola espiritualidad. Cada rama goza de personalidad jurídica autónoma, con legislación, estructuras de gobierno y de formación, vida comunitaria y patrimonio temporal propios.
-
Una congregación internacional:
sus miembros, de diversas lenguas y culturas, desarrollan su actividad en diversas partes del mundo, sabiendo que comparten una misma y única misión. Están dispuestos a dejar patria, familia y ambiente para servir donde sea necesario.