Entre el 22 y el 26 de junio vivimos nuestro Seminario de Invierno en la Casa de Retiro de Viña del Mar, un espacio privilegiado para reencontrarnos, fortalecer la fraternidad y renovar juntas el horizonte de nuestra misión.
Como es tradición, iniciamos este tiempo con la alegría del reencuentro. Después de varios meses sin reunirnos desde la jornada de enero, compartimos las experiencias más significativas vividas durante este tiempo, poniendo en común alegrías, desafíos y preocupaciones personales, familiares, comunitarias y apostólicas.
“Siempre es muy bueno el día en que nos encontramos. Estamos alegres y contentas de vernos las unas a las otras. Hacemos un momento donde ponemos en las manos de Dios y también compartimos con las hermanas aquellas vivencias que hemos tenido en este último tiempo: la partida de un ser querido, la salud de nuestras mamás, alguna situación familiar, experiencias comunitarias, temas de la pastoral o también de salud de las hermanas”, nos comparte Susana Dumrauf ss.cc.
La primera jornada concluyó con un significativo momento de adoración, que preparó nuestro corazón para el día de retiro. En esta instancia fuimos acompañadas, de manera virtual, por nuestra Superiora General, Patricia Villarroel ss.cc., quien nos ofreció dos profundas meditaciones que nos ayudaron a vivir este seminario desde una renovada interioridad.
“Una fue el tema del silencio, que nos hace ahondar en nuestra propia interioridad y dejar que el Señor traiga a la memoria del corazón aquellos sentimientos e imágenes que necesitamos poner frente a Él para que los vaya purificando. Por la tarde profundizamos en el Corazón de Jesús, pidiendo la gracia de que Él vaya configurando nuestro corazón cada vez más con el suyo”, explica Susana.
Durante los días siguientes se profundizó en distintos temas relacionados con la vida religiosa y la misión congregacional. Uno de los momentos centrales fue el trabajo sobre las orientaciones de la Confederación Latinoamericana y Caribeña de Religiosos (CLAR) para el período 2026-2028, inspiradas en el encuentro de Jesús con Nicodemo, una invitación a “nacer de lo alto” y dejarse renovar por el Espíritu.
También se dedicó un espacio importante a fortalecer la cultura del cuidado en nuestras comunidades. A través de un juego de cartas basado en el documento Integridad en el Servicio Eclesial (ISE), la reflexión fue de manera participativa sobre la prevención, el cuidado mutuo y la responsabilidad de seguir construyendo comunidades cada vez más sanas y seguras.
“Fue un juego de cartas muy interesante, con preguntas, comodines y desafíos que hicieron muy interactiva la experiencia. Las preguntas eran profundas y cada grupo fue respondiéndolas desde su propia experiencia”, relata Susana.
Otro momento especialmente enriquecedor fue la presentación creativa de los proyectos comunitarios. Cada comunidad compartió la misión que desarrolla en colegios, parroquias y otras obras apostólicas, utilizando diversos formatos como presentaciones audiovisuales, teatro radial, entrevistas, acuarelas y mapas, reflejando la creatividad y diversidad de nuestro servicio.
La última jornada estuvo dedicada a reflexionar sobre la administración responsable de los bienes desde la vivencia concreta de nuestro voto de pobreza y al estudio, en grupos, de la más reciente encíclica del papa León XIV, cuyas conclusiones compartimos posteriormente en un plenario.
Cada día estuvo marcado por la celebración de la Eucaristía, la oración comunitaria y los espacios de encuentro fraterno que fortalecieron nuestros vínculos y renovaron nuestro compromiso de seguir anunciando el Evangelio desde la espiritualidad de los Sagrados Corazones.
Al finalizar nuestro seminario encomendamos especialmente a nuestras hermanas Marta Montecino ss.cc., Graciela Garay ss.cc. y Yolanda Aguilar ss.cc. de Paraguay, quienes viajarán en unos días más a Francia para participar en la Sesión Poitiers, un importante encuentro internacional de formación congregacional que reúne a hermanas y hermanos de distintas partes del mundo para profundizar en la espiritualidad, la historia y las raíces del carisma de los Sagrados Corazones.
Con gratitud por estos días compartidos, regresamos a nuestras comunidades con el corazón renovado, agradecidas por la fraternidad vivida y con el deseo de seguir siendo, allí donde el Señor nos envía, testigos de su amor y su esperanza.
